¿Conoces esa maravillosa sensación, cuando sonries sin querer? Sabes porqué lo haces, pero puede ser en cualquier momento. Cuando esa sonrisa saca recuerdos, sensaciones, sentimientos, momentos, personas...cuando esa sonrisa tiene una razón maravillosa. Cuando esa sonrisa es él.
No saber en qué momento puedes acordarte de él, y sentirte por enésima vez feliz, gracias a él. Gracias a esa persona, gracias a esa sonrisa, a ese rostro, a esa caricia, a esos besos, esas calenturas, esos momentos, esas risas, esos suspiros llenos de amor. Él, todo en conjunto. Cuando pensabas que nunca ocurriría y que nadie te volvería a hacer feliz después de ese sufrimiento. Y ahora, ahora sí, sonries pensando en qué tonta fui al pensar que nadie me haría feliz. Reirte, porque sólo tenía que esperar, y pensar, que mereció la pena. Que conocerlo y poder morderlo ha sido lo mejor que me pasó, y alegrarme, y volver a sonreir, mirando hacia los lados encontrando a la persona que vio mi felicidad dibujada en mi.
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