Estás solo en un tunel oscuro. No sabes hacia donde ir, porque cada vez que te mueves tropiezas o te pegas contra la pared. Te das golpes y decides no moverte en esa oscuridad que te carcome por dentro cada día un poquito más. Donde el miedo te abraza lentamente hasta que se introduce dentro de ti y no escapa. Sólo pensar en que un día todo se acabe y terminar en paz...